Mientras la Federación Española de Fútbol puja porque se juegue en Madrid, “Chiqui” Tapia declaró que quiere que la sede sea Buenos Aires.
El conflicto bélico en Medio Oriente pateó el tablero de la Finalissima. Originalmente pactado para disputarse en Doha, el cruce entre Argentina y España busca ahora un nuevo escenario tras la baja de Qatar. En este contexto, la UEFA ya puso sobre la mesa su preferencia por Madrid, pero Claudio Tapia, presidente de la AFA, no se quedó atrás y lanzó su contrapropuesta: que la Copa se defina en el Estadio Monumental.
Al retirarse de una cita judicial en Tribunales, el mandamás del fútbol argentino fue tajante respecto a la negociación: “España pretende que se juegue allá, pero nosotros vamos a trabajar para que la sede sea la cancha de River”. Estas palabras responden directamente a la postura de Rafael Louzán, titular de la Real Federación Española de Fútbol, quien ya postuló al estadio del Real Madrid para el evento.
Desde el bando europeo, Louzán argumentó en el programa El Larguero que la lógica deportiva apunta al Viejo Continente: “Debería ser en suelo neutral, pero considerando que la mayoría de los futbolistas militan en clubes europeos, lo más natural es que se juegue de este lado del charco”.
El obstáculo del rock
A diferencia de la edición anterior en la que Argentina e Italia se midieron en el mítico Wembley (Inglaterra), llevar el partido a España o Argentina rompería con el concepto de territorio neutral. Aunque Londres, Miami, Lisboa y Roma sonaron como alternativas, ninguna ha prosperado por conflictos de calendario para el próximo 27 de marzo.
Sin embargo, el deseo de Tapia de jugar en Núñez choca con un gigante del rock: AC/DC. La banda australiana tiene programado un show en el Monumental precisamente el día de la Finalissima, con fechas adicionales el 23 y 31 de marzo, lo que dejaría al estadio ocupado por una megaestructura escénica incompatible con el fútbol.
Situación judicial
Más allá de lo deportivo, Tapia atraviesa una semana compleja en la justicia. Según reportó TyC Sports, el dirigente presentó un documento de casi 100 páginas ante el juez y solicitó permiso para viajar al exterior. En paralelo, la AFA emitió un duro comunicado defendiendo su gestión frente a las acusaciones de irregularidades tributarias impulsadas por la ARCA.
“La institución no ha cometido delito alguno. Se cumplieron todas las obligaciones fiscales y se hicieron uso de derechos otorgados por el Estado”, remarcaron desde la calle Viamonte.
El texto oficial concluye denunciando una “campaña de desprestigio” y reafirma que la asociación seguirá enfocada en los compromisos deportivos que se avecinan, intentando separar el ruido judicial de la planificación de la Selección Argentina.


