Con gol de Santiago Ascacibar, surgido en el Pincha, el Xeneize del Vasco Arruabarrena volvió al triunfo en el Ducó, por el pendiente de la segunda fecha.
Había que frenar la hemorragia, que era fuerte. Boca sangraba al final del semestre anterior, y nada de lo que vivió durante el receso mundialista cicatrizó esas heridas profundas, que tampoco se resolvieron con la continuidad del equipo -en el comienzo del ciclo de Rodolfo Arruabarrena- en las Copas Argentina y Sudamericana. Apenas eso fue un primer torniquete para que de a poco se empiece a ver cómo podían empezar a curarse los males, algo a lo que ayudó el no haber perdido el domingo en Rosario. Y que con el holgado 1-0 ante Estudiantes (porque el Xeneize mereció más) ya tiene algunas certezas más en torno a la recuperación.


