El encuentro en Washington para homenajear al Inter Miami campeón parecía un acto deportivo protocolar, pero la presencia del jugador argentino junto al presidente estadounidense adquirió una dimensión política.
Si bien a priori se trató de un acto protocolar deportivo -un agasajo al campeón Inter Miami-, la presencia de Lionel Messi junto a Donald Trump tuvo elementos que le dieron un inevitable cariz político, como su aparición caminando a la par del mandatario antes de unirse a sus compañeros, y, sobre todo, el contexto mundial de la guerra en Medio Oriente, que sigue nutriendo las repercusiones este viernes.
El encuentro fue en el East Room, un lujoso salón con capacidad para 200 personas, pisos de roble, en la casa de gobierno estadounidense. Estuvo repleto de funcionarios, familiares y obviamente se hizo presente el propietario del Inter Miami, el cubano Jorge Más Santos, ferviente anticastrista, referencia opositora al gobierno de la isla y del exilio cubano en Miami.
Trump tomó la palabra con Messi y Más muy cerca. Como era evidente que iba a suceder, teniendo en cuenta al personaje, el mandatario no se privó de un discurso elogioso con el desempeño bélico de Estados Unidos en la guerra contra Irán y felicitó a sus militares. También habló sobre Cuba. “Es cuestión de tiempo, nos estamos ocupando”, dijo, haciendo “votos” (o un poco más) por una caída del gobierno.


